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martes, 28 de junio de 2011

Reflexiones sobre el uso de las metodologías simplificadas (basadas en la Jornada del INSHT)





El pasado día 15 de junio de 2011 se celebró en la sala de actos del INSHT de Madrid la Jornada “LOS MÉTODOS SIMPLIFICADOS DE EVALUACIÓN DEL RIESGO QUÍMICO”.

Asistir a estos actos sobre temas específicos de interés y de actualidad te permite en una jornada de mañana ponerte al día, escuchar las diferentes opiniones desde los más diversos puntos de vista: el INSHT de Barcelona y el de Madrid, los sindicatos, las empresas, las mutuas, las sociedades de prevención, etc. Además de enriquecerte con el conocimiento de los demás te permite saber “lo que sabes”, donde te encuentras situado dentro de este “mundillo”, en qué aspectos estás más avanzado o más retrasado y dónde se tiene que profundizar o trabajar más.

En cuanto al conocimiento teórico de los principales métodos siempre va bien un repaso y ver para que casos lo utiliza cada usuario. Lo que si parece claro, que en España, una vez más, tenemos dos únicas alternativas, el método del INRS francés y el COSHH del Reino Unido. A título anecdótico, parece que los del INSHT de Barcelona tiran más hacia el COSHH y los del Madrid hacia el INRS.

Ya desde las primeras ponencias está en el ambiente los nuevos enfoques en la metodología higiénica y se destaca que no es algo nuevo pero que quizá se ha desvirtuado incidiendo demasiado en las evaluaciones basándose casi exclusivamente en las mediciones.

En dichos nuevos enfoques parece que hay varias maneras de entenderlos:

1.- Mediante la aplicación, en primer lugar, de las metodologías simplificadas, como una primera aproximación a la estimación del riesgo, como un primer nivel de diagnóstico, para luego pasar a la evaluación detallada del riesgo mediante mediciones.
2.- Una forma “nueva” de entender la metodología higiénica, primero aplicar las medidas preventivas y después verificar su eficacia, con mediciones higiénicas o no, en función de cada caso.

Desde luego los 2 puntos de vista pueden llevar a evaluaciones muy distintas tanto técnicamente como en cuanto a costes. Aunque, en cuanto a la eficacia, la segunda, bien aplicada, creo que tiene muchas ventajas.

Siguiendo con los aspectos teóricos de las metodologías se indicó que, a parte de las variables que utiliza el COSHH (peligrosidad, cantidad y volatilidad o pulverulencia de las sustancias o mezclas), se introduce una 4ª variable, el tipo de operación. Destacar también que el COSHH va hacia un enfoque sectorial cubriéndose el 80-90% de las operaciones básicas de los distintos sectores por las fichas de control donde se establecen los riesgos y las medidas preventivas a aplicar.

En cuanto al método del INRS modificado por el INSHT me pareció de gran interés y de aplicación para priorizar aquellas sustancias o mezclas a evaluar. En este caso se ve claramente la necesidad de una herramienta informática para ayudar en su aplicación.

También se debatió sobre la importancia del criterio profesional del técnico/prevencionista al aplicar estos métodos. En ocasiones, estas metodologías nos ayudarán a documentar y apoyar nuestro criterio profesional. Pero mi pregunta es ¿no se pone en duda demasiado a menudo el criterio profesional del prevencionista, que tiene una cualificación y experiencia contrastada? Me da la sensación que hace 15-20 años la autoridad del prevencionista en temas técnicos era mucho más respetada, aunque no existía una normativa sobre la formación y cualificación de los mismos y, ahora que si la hay, se pone más en duda, es cuanto menos curioso. Y no digamos si comparamos con otros profesionales…

También se explicó que existen modelos matemáticos /empíricos para estimar las exposiciones, de aplicación al REACH (la 2ª parte del COSHH también tiene esta utilidad).

Destacar que las metodologías simplificadas también se aplican a agentes biológicos, al cálculo de factores de protección de los EPIs, nanopartículas, principios activos de productos farmacéuticos, gestión del riesgo, etc.

Durante la segunda parte de la Jornada se presentaron varios casos de aplicación real de estas metodologías en las empresas, con un punto de vista más práctico y de los que se pueden sacar múltiples ideas para su aplicación.

Finalmente se hizo un análisis crítico muy interesante de las metodologías simplificadas, cuestionando aspectos básicos en cuanto a su aplicación y ayudando a reflexionar, destacando entre algunos inconvenientes o incógnitas:

-¿A quien va dirigido el método, PYMES, grandes empresas, técnicos de mutuas, SPP de empresas?
-¿Estas evaluaciones se las hacen las propias PYMES, por no expertos?
-¿Son tan sencillas estas metodologías?
-¿Son aplicables en España, COSHH de Gran Bretaña e INRS de Francia?
-¿Tienen una aceptación legal?
-¿Hay que hacer mediciones siempre?
-¿Necesitan más validaciones?
-Otros inconvenientes: simplificación de la exposición, se tienen pocos factores en cuenta. ¿Se refleja la exposición real sólo con 3 parámetros?
-Duda sobre los datos disponibles: temperatura de ebullición de las sustancias, frases R para unas 2.000, su calidad, 23% casos no concuerda con RTECS.
-Medidas de control, se necesitan más, por sectores, con la ayuda de fichas de control.

CONCLUSIONES

1.- Indicar a quien van dirigidas las metodologías simplificadas y quien las tiene que aplicar. Estaría bien establecer un criterio pero puede variar en función del usuario que las aplique. Así, una PYME, necesitará ayuda al principio, para aplicarlas, aprender la metódica y, especialmente con ayuda de herramientas informáticas. Estas metodologías estaban en primer lugar diseñadas para ayudar a las PYMES pero el éxito y su aceptación hace que cada vez sean más ampliamente aplicadas por todo tipo de empresas.

2.- ¿Qué formación debe tener quien las aplique: higienista, TNS, propia empresa sin ser experto?

Creo que se requiere un mínimo de formación, cierta experiencia y criterio profesional adecuado, lo cual no quiere decir que sea un experto. A veces con el asesoramiento de un profesional y el conocimiento de la metodología simplificada y del proceso hará viable su aplicación.

3.- El hecho de que muchas veces los costes de las mediciones sean superiores, comparativamente, a las medidas preventivas, justificó la aplicación de estas metodologías ya que el tema de costes para todas las empresas, pero especialmente para PYMES es muy importante.

4.- ¿Es una evaluación de riesgos como tal o no? Se debatió si la metodología del COSHH era una evaluación o no. La definición de evaluar es: estimar, apreciar, calcular el valor de algo. Por tanto, tiene un sentido muy amplio y no sólo se evalúa con mediciones, estimando el riesgo potencial o la exposición (COSHH), estamos evaluando.

5.- ¿Hay que hacer siempre mediciones al final? Otro debate de interés. Mi opinión es que en aquellos casos sencillos y evidentes donde se aplica una medida preventiva, si se puede verificar la eficacia de la misma midiendo velocidades de captación o caudales, por ejemplo, para el caso de extracción localizada, ventilación, etc., no sería necesario medir.

6.- ¿Son complementarias a la metodología clásica o en algunos casos (sencillos) son una alternativa? Como ya hemos visto antes, para mi, en algunos casos, sencillos y evidentes son una alternativa.

7.- La metodología del COSHH, que se basa sobre todo en establecer el nivel de riesgo potencial y establecer las medidas preventivas adecuadas con la ayuda de fichas de control (indican aspectos de diseño, medidas preventivas, riesgos, formación, información, orden y limpieza, mantenimiento, etc.), son una herramienta muy adecuada para ayudar a integrar la prevención con las fichas de control. Por ejemplo dar información a los trabajadores y formación específica sobre los riesgos y medidas preventivas en su puesto de trabajo.

8.- ¿Tienen aceptación legal? La experiencia hasta la fecha es que no hemos tenido ningún problema legal, ni con inspección ni con ningún otro organismo. Siempre hay que documentar y justificar todos lo que se haga. Por otra parte en esta Jornada y en otras, la Inspección no ha puesto ningún reparo al respecto, no obstante, para evitar futuros problemas de interpretación y apoyar su utilización, sería conveniente integrar estas metodologías en la guía técnica del INSHT.

9.- Creo imprescindible enmarcar estas metodologías dentro de los nuevos enfoques de la metodología higiénica (1.- eliminar exposiciones, art. 15 LPRL, 2º metodología simplificada- medidas de control, verificar la eficacia de las medidas preventivas con mediciones (caudal, velocidades, estanqueidad) 3º Evaluación detallada si es necesario, del riesgo residual). Recordar el concepto de Higiene inversa: invertir orden de actuaciones, las medidas preventivas se aplican antes que la evaluación cuantitativa del riesgo residual.

10.- ¿Cómo están aplicando las empresas la metodología del COSHH?

-Para priorizar y establecer las medidas preventivas necesarias en función del nivel de riesgo potencial.
-Algunas empresas la aplican a todas las sustancias/mezclas antes de entrar en proceso de fabricación, para tener en cuenta los riesgos, priorizar medidas preventivas, etc.
-Para documentar y justificar que no se hacen mediciones y del diagnóstico de la empresa (Riesgo leve = nivel de riesgo 1).
-Para seleccionar y priorizar aquellas sustancias o puestos de trabajos a medir. En caso contrario justificar y documentar que no se realizan mediciones.
-Aplicable a REACH: Escenarios de Exposición, datos/estimación de la exposición en la evaluación de seguridad química, justificar condiciones estrictas de control para la notificación simplificada de sustancias aisladas in situ, establecer medidas de gestión de riesgo (MGR)…

Otras preguntas:


1.- ¿Hay que intentar mejorar los métodos existentes o hacerlos más potentes, introduciendo nuevos parámetros y niveles de diagnóstico en la evaluación? Evidentemente todo se puede mejorar. De todas formas si pensamos que los Métodos simplificados (MS) del COSHH y el INRS son adecuados, habría que mejorar en ciertos aspectos en su aplicación (volatilidad, operaciones continuas, reducción riesgos en función tiempo exposición, mejoras en aplicaciones informáticas de ayuda a su aplicación), con criterios adecuados, pero cambiar muchos con nuevos parámetros quizá sea desvirtuar el método y sería mejor diseñar uno nuevo. Por ejemplo, las variaciones introducidas por el INSHT respecto al método del INRS creo que es muy adecuada y lo mejora considerablemente.

2.- ¿Hay que desarrollar mucho más la aplicación de estos métodos en el país? ¿Conviene, por el momento, aplicarlos y, al tiempo, validar el resultado con una medición? Creo que habría que enmarcar los MS (más o menos se ha hecho equiparando a la ESTIMACIÓN INICIAL de la UNE-EN 689), pero de una forma más clara. La validación ya la hacen HSE, BaUA, NIOSH, entidades de reconocido prestigio (¿INSHT?), pero creo que validar el resultado con una medición, salvo excepciones, es matar moscas a cañonazos, costes elevados, mayor tiempo invertido, sólo lo pueden hacer algunas entidades. Debemos ser prácticos.

3.- ¿Sirven los métodos simplificados para la evaluación del riesgo por contacto con la piel y ojos? El caso del COSHH advierte que existe un riesgo y que hay una contribución a la exposición a través de la vía dérmica, pero no evalúa. Se deben aplicar medidas para protegerse. Riskofderm o el ECETOC TRA son métodos que si evalúan el riesgo por vía dérmica.

Nota final: está claro que hay una tendencia a realizar unas transparencias menos cargadas de testo y que atraigan la atención del oyente y ayude a entender la explicación. En esta Jornada 3 ponencias fueron en este sentido magistrales, habrá que aprender y tener tiempo para mejorar y hacer mejores presentaciones. Todo un arte.

That’s all folks, hasta después del verano. ¿Alguien se atreverá a opinar sobre esta entrada? No lo creo.

martes, 18 de mayo de 2010

Conciliemos REACH y RD 374/2001 (II)

¿Cómo conciliamos REACH y RD 374/2001 para aquellas sustancias que tienen valor límite establecido?


El valores límite, aunque es una herramienta preventiva necesaria para evaluar los riesgos de exposición a agentes químicos, no es ni la única herramienta existente ni es imprescindible. Con el paso de tiempo y, especialmente, desde la publicación del R.D. 374/2001, la interpretación del art. 15 sobre los principios de la acción preventiva de la LPRL y del art. 16 sobre el plan de prevención, evaluación de riesgos y planificación de la actividad, son objeto de interpretaciones que han convertido la higiene de agentes químicos y a los higienistas en "máquinas" de hacer mediciones y su comparación con los valores límite. En muchas ocasiones estas mediciones se hacen sin pensar en alternativas sobre como abordar un problema higiénico de forma eficaz, sin valorar suficientemente los costes que suponen dichas mediciones y que, en ocasiones, pueden ser superiores a la aplicación de una determinada medida preventiva, especialmente en PYMES.

Tanto es así, que en una tertulia de higienistas, con un problema puntual, después de mucho hablar y ver alternativas, nos dimos cuenta que no teníamos claro el objetivo de dichas mediciones, para qué se hacían, y el gran problema, no había un valor límite con el cual comparar los resultados. Una vez tuvimos claro el objetivo la solución a nuestras dudas fue evidente.


Afortunadamente, esta tendencia está cambiando y ya se aboga por una higiene industrial más enfocada a las medidas preventivas, a solucionar los problemas en origen y sólo realizar mediciones cuando sea estrictamente necesario o como herramienta para verificar la eficacia de las medidas preventivas ya adoptadas. Todo ello con la ayuda de metodologías simplificadas. Sería la nueva higiene industrial, o la de siempre pero usada con adecuado criterio profesional (sentido común) y con fines estrictamente preventivos.

El uso de metodologías simplificadas no hace imprescindible el uso de valores límite (tener en cuenta sus limitaciones), la evaluación del riesgo es más adecuada, ya que se tiene en cuenta la exposición y la gravedad de los efectos, nos ayuda a identificar factores de riesgo y a priorizar las medidas preventivas, a parte de una mayor rapidez y un menor coste en su aplicación. Se plantean como una alternativa muy eficaz a la actual metodología higiénica.

Este nuevo enfoque de la higiene está en consonancia con las obligaciones del REACH en cuanto a que este último tienen como herramienta preventiva principal los Escenarios de Exposición (EE), en los cuales se indican las condiciones operativas y las medidas de gestión de riesgo para el uso seguro de las sustancias durante todo su ciclo de vida útil. Eso sí, para llegar a la conclusión que el EE es adecuado hay que estimar las exposiciones y caracterizar los riesgos, o sea, por comparación con la metodología higiénica, estimar las exposiciones con modelos matemáticos empíricos y metodologías simplificadas y compararlas con el DNEL (Derived no effect level), o sea un valor límite por debajo del cual los trabajadores expuestos no sufrirían efectos adversos.

Desde el punto de vista preventivo, el cumplimiento obligatorio con lo establecido en los EE, por parte de las empresas, demostraría que se ha logrado una adecuada prevención y protección de los trabajadores, haciendo innecesarias las mediciones (Art. 3.5 del R.D. 374/2001). No obstante, creo imprescindible la comprobación de la eficacia de las medidas de gestión de riesgo establecidas, ya sea con mediciones de contaminantes químicos o de las velocidades de captación para una extracción localizada, hermeticidad de un sistema, etc.

Las metodologías para la evaluación del riesgo del REACH y de higiene industrial son complementarias, compatibles y que, en general, favorecerán la protección de los trabajadores ante estos riesgos. No obstante, desde el punto de vista legal y escuchadas diversas opiniones por parte de la administración, no estaría de más una actualización del RD 374/2001 y que reconociera los nuevos enfoques en higiene industrial, las metodologías simplificadas y las sinergias con el REACH, para evitar problemas legales futuros.

domingo, 9 de mayo de 2010

¿Se obvian los peligros físicos en el REACH?

Aunque el reglamento REACH establece, en su artículo 14, que el informe de seguridad química (ISQ) incluirá la valoración de los peligros fisicoquímicos (inflamabilidad, explosividad, comburencia y otras formas de reactividad química) y, además, la evaluación de la exposición y la correspondiente caracterización del riesgo, cuando el producto sea peligroso, lo cierto es que la documentación interpretativa que facilita la agencia ECHA en sus guías despacha estos peligros con bastante superficialidad en comparación con el resto.

Se argumenta, en dicha documentación, que los peligros físicos de los productos químicos son bien conocidos en la industria desde hace tiempo y, salvo que se utilicen en grandes cantidades (Directiva 96/82/EC "Seveso II"), solamente pueden causar incidentes menores (?).

No obstante, el reglamento es claro e indica que "la caracterización del riesgo para los peligros fisicoquímicos incluye la evaluación de la probabilidad y gravedad de un eventual acontecimiento" y que "un riesgo físico sólo está adecuadamente controlado cuando la probabilidad y gravedad de dicho acontecimiento sean insignificantes" (véanse los epígrafes 6.3 y 6.4 del Anexo I del REACH).

ECHA refiere que dicha evaluación se realiza generalmente mediante métodos complejos (HAZOP), cuando las actividades industriales están afectadas por la Directiva "Seveso II", al tiempo advierte que estas actividades no están cubiertas por el REACH. En el resto de casos, tal evaluación puede basarse en una simple clasificación de los peligros o en cuestionarios para comprobar si los riesgos están controlados. Cita como único ejemplo la metodología simplificada, contenida en la NTP 749 (INSHT: Evaluación del riesgo de accidente por agentes químicos), elaborada por la DG de Empleo en el contexto de la Directiva 98/24/CE, de agentes químicos.

En las guías ECHA no existen pautas claras, para los peligros físicos, sobre la forma de caracterizar el riesgo ni se insiste en que las medidas de gestión del riesgo (MGR) deben hacer el riesgo insignificante, asuntos que tan prolijamente se detallan al referirse al resto de peligros.También parece relajar la necesidad de justificar la adopción de MGR al indicar que muchas de las medidas preventivas utilizadas para reducir los riesgos para la salud y medio ambiente sirven igualmente para reducir los riesgos físicos.

Se indica que quien registra puede decidir, simplemente a partir de la clasificación de la sustancia, que su uso no representa una preocupación inmediata para el trabajador. Sin embargo, si fueran necesarias MGR se incorporarían al apartado 8 de la FDS o a las fichas extendidas e FDS si las MGR se refieren a propiedades específicas de la sustancia.
Me gustaría añadir que la metodología "Stoffenmanager" dispone de sendos módulos, uno sobre APQ (Almacenamiento de Productos Químicos) y otro sobre ATEX (Directiva 94/9/CE). Son accesibles a través de su página web en versión holandesa, aunque si se utiliza el navegador Chrome traduce y todo resulta bastante sencillo.