viernes, 29 de abril de 2011

¿Por qué utilizar las metodologías simplificadas para evaluar el riesgo de exposición a agentes químicos?





El método actual de evaluación establecido en el R.D. 374/2001 de agentes químicos y la Guía Técnica del INSHT, está basado principalmente, en la medición de los agentes químicos presentes en los puestos de trabajo y en la comparación de la concentración obtenida con los valores límite ambientales (VLA).

Una primera conclusión que tenemos de estos años de experiencia aplicando dicho método es que es un proceso largo, ya que requiere realizar mediciones, remitir los soportes de muestreo al laboratorio donde se realizará el análisis, el envío de los resultados y la confección del informe. Por otro lado es un proceso que conlleva unos costes elevados, especialmente para PYMES. En ocasiones nos hemos encontrado que el coste de dichas mediciones suele ser más caro que las medidas preventivas a aplicar.

Nota: recordar que en la mayoría de los casos se requieren 3 muestreos en días distintos para llegar a una conclusión (cuando el Índice de exposición se encuentra entre 0,1 y 1, o sea, en la mayoría de ocasiones).

Además se nos presentan otras dudas en cuanto a la aplicación del método de evaluación actual:

• ¿Sirven los valores límite siempre para proteger la salud de los trabajadores? ¿Qué pasa cuando no está establecido un VL para una sustancia?
• ¿La metodología higiénica actual es coherente con el modelo de actuación preventiva establecido en la LPRL?
• ¿Existen alternativas a la metodología higiénica actual que la complemente y/o mejore?

En primer lugar indicar que evidentemente y no hay ninguna duda que el método de evaluación de riesgos actual desde el punto de vista técnico y legal es correcto, como no podría ser de otra forma, y con los años de experiencia aplicándolo podemos llegar a la conclusión que en la mayoría de los casos funciona bien. Esto no quiere decir que no se pueda mejorar y que se puedan buscar herramientas complementarias para ayudarnos a llegar a unas conclusiones de una forma más rápida y económica.

Intentando reflexionar sobre las preguntas anteriores indicar lo siguiente:

• Los VL por supuesto son una herramienta útil para valorar los riesgos a agentes químicos pero tienen sus limitaciones:

o están establecidos para relativamente pocas sustancias (no llegan a 1.000) comparadas con las que existen en el mercado,
o protegen a la mayoría de trabajadores pero no a todos (trabajadores especialmente sensibles, susceptibilidad individual) y aun estando por debajo de ellos pueden aparecer efectos adversos. La propia ACGIH advierte de las limitaciones de los TLVs, aunque muchas veces no hacemos caso de ellas.
o Por otra parte, para algunas sustancias la información de los efectos sobre los trabajadores es limitada. Recordar que hay sustancias como las cancerígenas, mutágenas, tóxicas para la reproducción, sensibilizantes, etc. que al no existir una relación dosis-efecto, la utilidad de los VL es limitada.
o Además siguen apareciendo sustancias nuevas para las que establecer el VL es un proceso largo y complejo.
o Al definirse los VL como un umbral que no debe sobrepasarse, pero por debajo de él pueden existir efectos adversos, indica que aun estando por debajo del VL establecido habría que actuar y, en muchas ocasiones, simplemente cumpliendo el requisito de no sobrepasarlo, ya no se adoptan medidas preventivas

Por tanto, la metodología actual de evaluación de riesgos basada principalmente en la valoración de las concentraciones con los VL puede conllevar una problemática en cuanto a su aplicación y más cuando no existan VL para las sustancias objeto de la evaluación.

• Las evaluaciones de riesgos son imprescindibles y obligatorias en el modelo de actuación preventiva actual y, concretamente, uno de los objetivos es decidir si hay que adoptar medidas preventivas, el tipo y su prioridad. Por tanto, primero hay una necesidad de identificar los factores de riesgo (ausencia de una medida preventiva adecuada) y su priorización teniendo en cuenta la gravedad del posible daño. Todo ello, si nos basamos sólo en las mediciones, no es factible, ya que con dichas mediciones no se identifican todos los factores de riesgo y, además, lo que se evalúa es el riesgo de exposición y no el riesgo, ya que no se tiene en cuenta de una forma explícita la gravedad de daño.

Además, como ya se comentaba anteriormente, en muchas ocasiones, estando por debajo del VL no se actúa aplicando medidas preventivas (no se cumple con la “filosofía” de los artículos 14 y 15 de la LPRL), cuando realmente en muchas situaciones sigue existiendo riesgo y tenemos margen de actuación todavía, además sabiendo que los VL tienen sus limitaciones para la protección de los trabajadores (por su propia definición).

• Desde hace algunos años existen metodologías simplificadas también llamadas “control banding” que son herramientas complementarias para evaluar los riesgos a agentes químicos, de gran utilidad en muchos casos, y que son rápidas a la hora de aplicar y económicas. Otras características son: identifican los factores de riesgo al determinar las medidas preventivas que se deberían aplicar en el proceso objeto del estudio, por comparación con un inventario de medidas preventivas establecido en función del nivel de riesgo. Por tanto, además se pueden priorizar dichas medidas, ya que se tiene en cuenta la gravedad de las consecuencias (frases R/H). O sea se evalúa realmente el riesgo potencial aunque sea con un número limitado de parámetros (volatilidad, pulverulencia de las sustancias mezclas utilizadas, cantidades usadas, frecuencia y duración de las operaciones…).



Asepeyo desde el año 2004, consciente de la problemática detallada, consideró la necesidad de utilizar una metodología práctica para las empresas, especialmente las PYMES, para la evaluación del riesgo de exposición a agentes químicos. Después de años de trabajo se ha concretado en una herramienta informática , "Metodología simplificada para la evaluación del riesgos de exposición a agentes químicos" accesible desde el Portal PRL de Asepeyo gratuita para todos los usuarios. Nuestra metodología está basada en la utilizada en Gran Bretaña por el COSHH (Control of substances hazardous to Health) del HSE (Health and Safety Executive) y es aplicable aunque no se hayan establecido VL para las sustancias objeto del estudio.

Está enfocada a establecer las medidas preventivas en función del nivel de riesgo y nos indica en qué casos es imprescindible medir los contaminantes químicos y en cuales no (excepciones establecidas legalmente, riesgo leve). Dichas medidas se incluyen en una serie de fichas de control (códigos de buenas prácticas) para diferentes procesos. Actualmente disponemos de más de 180 fichas de control.

Somos conscientes que estas metodologías tienen también sus limitaciones, pero que pueden complementar a la metodología higiénica actual aunque dando un enfoque nuevo más basado en la determinación de los factores de riesgo y la aplicación de las medidas preventivas adecuadas y utilizar las mediciones para verificar la eficacia de las medidas preventivas adoptadas, cuando sea necesario. Para ello también sería recomendable que estas nuevas metodologías simplificadas así como el nuevo enfoque de la metodología higiénica se vea respaldado por los instrumentos legales adecuados para evitar problemas interpretativos en cuanto a su aplicación, respecto a la legislación vigente actual.



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